ALCALDÍA LOCAL DE ENGATIVA Alcaldía Mayor de Bogotá D.C.

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Consulse aquí el archivo completo de la localidad 10. 

Reseña histórica

“La Puerta del Sol” como suele identificarse hoy a Engativá data su origen a la época prehispánica como uno de los asentamientos muiscas de la Sabana de Bogotá en cercanía al antiguo río Funza hoy Bogotá. Su nombre se asocia a los vocablos muiscas “Engua-tiva” como importancia que daban al lugar donde vivían, a la tierra, su fertilidad y hermosura. Los relatos refieren a que el vocablo “Engue” se asocia a lo ameno y “tiva” a señor, llevando a afirmar que el nombre original era “Ingativa” como “Señor de lo ameno o de lo sabroso.

La población de Engativá privilegiada por la localización, contaba en su territorio con arroyos, quebradas y lagunas, básicos para sus actividades agrícolas y pesca de sardinatas, capitán y trucha. El río Funza o Bogotá era la fuente mayor, de donde sus pobladores, hasta hace unos 35 años, podían surtirse del agua para los quehaceres del hogar, nadar o actividades de recreación paisajística.

Su primer encomendero fue Diego Romero de Aguilar, a quien fueron entregados los indígenas cuando finalmente fueron derrotados, producto de la fundación del poblado el 22 de mayo de 1537. Con el nombramiento del cura dominico Juan López como su primer doctrinero en 1556, las tradiciones ancestrales de los indígenas comienzan su decadencia. “Posteriormente en 1571, siendo aún una tierra completamente rural se asignó como dehesa de Santa Fe, para el abastecimiento citadino de ceba y ganadería, época caracterizada por un gobierno monárquico que promovía la esclavitud y estableció como su propiedad al asentamiento indígena”.

La influencia de la iglesia cristaliza su accionar y poder con la construcción La parroquia en nombre al Papa Clemente XII en 1638 que posteriormente se convertiría en el Santuario de Nuestra Señora de los Dolores a partir de 1737. Su decadencia y abandono se debió en parte de las afectaciones de terremotos; sin embargo, fue reconstruida y abierta de nuevo a la comunidad en 1960.

Los procesos de dominación en la colonia sometieron mediante la encomienda a los pobladores indígenas y en 1683 Engativá se eleva como parroquia dando la estocada final en la época republicana que entre 1856 y 1858 elimina el concepto de propiedad comunitaria de la tierra muy característico del resguardo indígena para ser distribuida y repartida de forma individual.

Lugares representativos de la localidad

El cambio en la distribución de la tierra llevó a que algunos políticos, el clero y gente pudiente aprovecharan para hacerse a las propiedades por sumas grandísimas, dejando a los indígenas en la miseria, desterrados o convertidos en peones de jornal.

Por su cercanía a Bogotá, la interacción religiosa estaba presente, lo que se expone en el Diagnóstico Sociocultural de Engativá, que hace remembranza a las tradiciones, celebraciones y festividades religiosas en honor a San Isidro, patrón de los agricultores para que la abundancia se viere reflejada en las cosechas y el abastecimiento de agua en beneficio de los campesinos.

El parque principal fue escenario de múltiples celebraciones que invitaban la participación de los pobladores de la región, actividades que hasta 1940 concentraba ferias y fiestas incluyendo corridas de toros. Las fiestas eran organizadas por los devotos y durante ellas se celebraban misas, procesiones y se quemaba pólvora en abundancia como las fiestas de Reyes, la Virgen de los Dolores, La Virgen del Carmen y de Virgen del Perpetuo Socorro.

Hasta hace algunos años existía también una gruta en el parque central con la imagen de La Virgen y aún existe hoy la cofradía de La Virgen de los Dolores. Antes de la anexión a Bogotá en 1954, el municipio de Engativá se encontraba dividido en 11 veredas: Bolivia, Boyacá, Cama Vieja, Cune, el Centro, Gaitán – París, La Florida, Las Granjas, Pueblo Viejo, Puerta Grande y San Joaquín. Algunas de ellas terminaron convertidas en conocidos barrios de la Localidad Décima.

Fuente: Secretaría Distrital de Planeación (SDP). A la izquierda jardín botánico de Bogotá, a la derecha
Humedal Santa María Del Lago.

Línea de tiempo

Fuente: Secretaría Distrital de Planeación SDP.

El 17 de diciembre de 1954 mediante el Decreto Legislativo No. 3640 Engativá se anexa al naciente Distrito Especial de Bogotá al igual que Bosa, Fontibón, Suba, Usme y Usaquén. Ello devino en una clara subordinación del desarrollo de las comunidades locales a los requerimientos de la capital, articulando su territorio al conjunto del distrito, ante el ya galopante proceso de crecimiento urbano bogotano a mediados del siglo.

Actualmente la localidad cuenta con la Alcaldía Local de Engativá correspondiéndole como nomenclatura el número 10. De acuerdo a la Ley 1 de 1992 reglamentó las funciones de las Juntas Administradoras Locales (JAL), de los Fondos de Desarrollo Local y de los Alcaldes Locales y se determinó la asignación presupuestal de las localidades.

Aspectos territoriales y ambientales

Ubicación

Engativá limita al norte con la localidad de Suba, con el río Juan Amarillo y el Humedal Jaboque de por medio; al oriente con las localidades de Barrios Unidos y Teusaquillo, con la Avenida del Congreso Eucarístico de por medio; al sur con la localidad de Fontibón, con las Avenidas José Celestino Mutis y Jorge Eliécer Gaitán de por medio; y al occidente con los municipios de Cota y Funza, con el río Bogotá de por medio.

La topografía de Engativá es plana, ligeramente inclinada de oriente a occidente, predominando una tipología de valle aluvial.

Aspectos territoriales

La ciudad ha aplicado diferentes instrumentos para la ordenación del territorio, sin embargo, cuenta con un Plan de Ordenamiento Territorial (POT) en proceso de actualización. Este, según la Ley 388 de 1997 es el instrumento básico para desarrollar el proceso de ordenamiento del territorio municipal. Se define como el conjunto de objetivos, directrices, políticas, estrategias, metas, programas, actuaciones y normas adoptadas para orientar y administrar el desarrollo físico del territorio y la utilización del suelo.

El POT establece los objetivos relacionados con planear el ordenamiento territorial a largo plazo, establecer un modelo abierto de ordenamiento territorial con perspectiva regional, controlar la expansión urbana de Bogotá, alcanzar un modelo de ciudad-región diversificado, asegurar el equilibrio y equidad territorial para el beneficio social, entre otros.

Como políticas definidas en el POT se definen, por ejemplo, la de uso y ocupación del suelo urbano y de expansión, la ambiental, la de hábitat y seguridad humana, la de movilidad, la de dotación de equipamientos, la de dotación de servicios públicos domiciliarios, la de recuperación y manejo del espacio público y las políticas para el área rural.

Para facilitar el desarrollo y aplicación del POT, en el territorio distrital se precisan instrumentos de gestión del suelo, como los Planes Parciales, las Unidades de Actuación Urbanística, los sistemas de reparto de cargas y beneficios, los mecanismos de participación distrital en plusvalías y la transferencia de derechos de construcción. Otros instrumentos de planeamiento son los Planes Maestros, los Planes de Ordenamiento Zonal, las Unidades de Planeamiento Zonal (UPZ), los Planes de Implantación, los Planes de Ordenamiento Minero ambientales, entre otros; para el territorio rural se establecen como instrumentos base de planificación las Unidades de Planeamiento Rural (UPR) definidas espacialmente en las unidades geográficas de cuenca, cerro o planicie.

La clasificación del suelo es un elemento para dividir el territorio sobre el cual se va a planificar o aplicar el ordenamiento. En Bogotá se han establecido tres clases de suelo: suelo urbano, suelo de expansión urbana y suelo rural como lo establece la Ley de Ordenamiento Territorial.

El suelo urbano se conforma de las áreas con usos urbanos dotadas de infraestructura vial y redes de servicios públicos domiciliarios que permiten su urbanización y edificación. El suelo de expansión urbana corresponde a territorios que podrán habilitarse para usos urbanos mediante planes parciales durante la vigencia del POT.

El suelo rural se compone de los terrenos en donde no es apto el uso urbano por estar destinado a usos agropecuarios, forestales, de explotación de recursos naturales, entre otros. La localidad de Engativá tiene una extensión de 3.588,1 hectáreas, de las cuales 3.439,2 hectáreas son de suelo urbano y 148,9 hectáreas de suelo de expansión. No posee suelo rural.

Fuente: Secretaría Distrital de Planeación. Base de Datos Geográfica Corporativa-BDGC.

 

Mapa 1. Engativá. Clasificación del suelo

Suelo urbano

De acuerdo a la Ley 388 de 1997, el suelo urbano se define como: “las áreas del territorio distrital o municipal destinadas a usos urbanos por el plan de ordenamiento, que cuenten con infraestructura vial y redes primarias de energía, acueducto y alcantarillado, posibilitándose su urbanización y edificación, según sea el caso. Podrán pertenecer a esta categoría aquellas zonas con procesos de urbanización incompletos, comprendidos en áreas consolidadas con edificación, que se definan como áreas de mejoramiento integral en los planes de ordenamiento territorial. Las áreas que conforman el suelo urbano serán delimitadas por perímetros y podrán incluir los centros poblados de los corregimientos. En ningún caso el perímetro urbano podrá ser mayor que el denominado perímetro de servicios públicos o sanitario.”

En el siguiente cuadro, se presenta la extensión en hectáreas de las localidades, y el número de sectores catastrales y manzanas en el área urbana. Engativá cuenta con 4.242 manzanas distribuidas en 80 sectores catastrales. Con 3.439,2 hectáreas, participa de un 9,1% de la superficie urbana de la ciudad.